LA VERDAD A TRAVÉS DE LA MAGIA DEL SILENCIO

Tesaracto



Silencio Hermético. Achille Bocchi. Bolonia, 1574.


Quisiera comenzar estas reflexiones citando un hecho narrado en el Evangelio de Juan:

"Díjole entonces Pilato: ¿Luego Rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy Rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Dícele Pilato, ¿ qué cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, salió otra vez a los Judíos, y díceles: Yo no hallo en él ningún crimen [...]" Juan 18:37,38.

Llama la atención en la cita anterior que Jesús guarde silencio ante la pregunta de Pilato ¿Qué cosa es verdad? como si se tratara de algo que no puede explicar... Él está consciente de lo que ha de acontecer. Sabe que Pilato tiene autoridad para dejarlo en libertad o condenarlo a muerte, y de ese interrogatorio depende su vida. No obstante, guarda silencio ante dicha pregunta, aunque afirma que da testimonio a la VERDAD y que todo aquel que es de la VERDAD oye su voz... Cabe preguntarse: ¿Porqué Jesús guarda silencio, a sabiendas que su vida puede depender de la respuesta a esa pregunta? ¿Es que acaso la VERDAD es tan difícil de explicar, entender y/o comprender que el mismísimo hijo de DIOS no se atreve a definir aquello que es Verdad?

En otro orden de ideas, resulta interesante estudiar la actitud de Pilato... Una vez que este le formula la pregunta a Jesús, narra el evangelista, sale del Pretorio para decirle a los Judíos que no halla crimen alguno en él. Es decir, no espera a que Jesús le dé respuesta a su pregunta, como si supiera que tal pregunta no tiene respuesta... Como si de manera inconsciente intuyera que la mejor manera de explicar "Qué cosa es VERDAD" es a través del silencio... O tal vez dando por sentado que el mundo, tal cual y como lo conocemos, o mejor dicho, como lo percibimos y construimos a través de los sentidos, es una burda ilusión!

Detengámonos un momento en esta afirmación: El Mundo que percibimos, en el cual vivimos e interactuamos es una Ilusión... Pongamos algunos ejemplos: Es bien conocido por la ciencia que los objetos no están provistos de color alguno... Esos colores que percibimos no son más que el reflejo de la luz que penetra en su estructura cristalina y se descompone en una gama de frecuencias. Aquella determinada frecuencia que entre en resonancia con dicha estructura es absorbida por la misma, dándole el color característico al objeto, y va a depender de la intensidad y frecuencia de dicha luz. Tan es así que cuando nos encontramos totalmente a obscuras no podemos distinguir ni formas ni colores e inclusive, hay una gran gama de colores (frecuencias) que nuestros ojos no son capaces de percibir pero que igual se manifiestan. De manera similar, lo que conocemos como sonidos no son más que la interpretación que nuestro cerebro hace de las vibraciones moleculares producidas por un cuerpo que se propagan por el aire hasta excitar el oído. Y  de la misma forma que pasa con los colores, el oído humano solo es capaz de interpretar una gama específica de sonidos que van desde los 5Hz a los 25Khz. Los sonidos que están por debajo y por encima de esa banda no se perciben, por lo que nuestro universo sonoro también es limitado.

Partiendo de las premisas anteriores y, tomando en cuenta que nuestra concepción y construcción del mundo depende de la forma en que recibimos información a través de los sentidos y la ordenamos mediante  un proceso racional donde también influye el ámbito geográfico y la cultura, podemos llegar a la conclusión de que tal construcción está viciada y no podemos asumirla como única y "real"  Por lo tanto, sería osado calificarlo de "VERDADERO".

Los mismos filósofos no han logrado ponerse de acuerdo en estas cuestiones... La pregunta surge una y otra vez... ¿Qué cosa es Verdad? ¿Cuáles serían los criterios para calificar algo de Verdadero? La misma condición humana nos limita. Habitamos el mundo que nosotros mismos hemos construido a través de la razón, partiendo de unas nociones espacio-temporales inmanentes a nuestra naturaleza racional, y todo, absolutamente todo lo que pensamos, hablamos y hacemos es producto de  dicha construcción.

No obstante, esa misma "razón" que nos mantiene  capturados en el mundo de los sentidos, nos induce a plantearnos preguntas sumamente trascendentales toda vez que nos maravillamos de la creación, y de nosotros mismos. Intuimos que existe una causa o principio generador de todo lo que existe, que regula y mantiene la armonía y el equilibrio universal de acuerdo a ciertas leyes que se escapan a todo proceso racional, y en consecuencia, no podemos posarlo en palabras.

Atendiendo a lo descrito en el párrafo anterior, esta suerte de principio o causa generadora universal de todo lo creado sería lo ÚNICO Y REALMENTE VERDADERO y, al mismo tiempo, INNOMBRABLE, por ser inefable. Solo podemos hacer contacto con él cuando logramos contener el bombardeo inconmensurable de estímulos del mundo fenoménico en nuestra mente. Cuando logramos, aunque sea por instantes, apagar la razón, sin emitir juicios, despojándonos de los lentes de la cultura y por lo tanto, al guardar silencio.

Las instituciones iniciáticas y tradicionales de la antigüedad le ofrecían al adepto la posibilidad de hacer contacto con lo VERDADERAMENTE TRASCENDENTE que habita dentro de sí mediante un esquema simbólico que emulaba las dinámicas del universo, amén de ese principio fundamental expuesto en el Kybalión que reza: Como es Arriba es Abajo. Así pues, el iniciado era forzado mediante la acción ritual a meditar sobre la naturaleza humana y la condición de ESCLAVITUD INCONSCIENTE en la que habita en el plano físico; y al mismo tiempo, le mostraba el camino que debía transitar para sobreponerse a dicha condición mediante un sistema de indicios. Este camino se circunscribe a la PRÁCTICA DE LA VIRTUD, la cual, se va haciendo operativa en la medida que se es capaz de dominar las emociones y las pasiones.

La tradición occidental nos habla de siete virtudes, de las cuales cuatro son cardinales y las tres restantes son las llamadas virtudes teologales. Las virtudes cardinales son aquellas que el ser humano debe cultivar  por medio del ejercicio de la voluntad para ser merecedor de las virtudes teologales, que se manifiestan como dones emanados de la divinidad y que se derraman en todas aquellas personas que han podido trascender su condición humana y por lo tanto se han convertido en PERSONAS JUSTAS.

La primera de las virtudes cardinales es LA PRUDENCIA, que trata sobre el sometimiento de todo estímulo proveniente del medio ambiente que nos rodea al imperio de la reflexión. El ser humano debe emplear la facultad de la razón para no dejarse arrastrar por las circunstancias, y es aquí donde EL SILENCIO tiene un valor fundamental, ya que nos permite suprimir el ego y no actuar por reacción. De esta manera, podemos ir creando CONSCIENCIA e ir conociendo nuestra propia naturaleza. Nos convertimos en observadores de nosotros mismos y poco a poco se van abriendo los canales de comunicación con nuestro maestro interno, cuyo centro de consciencia habita en el corazón.

El cultivo de la magia del silencio nos invita a sosegar nuestro espíritu. A construir consciencia de la naturaleza humana para poder trascenderla y alcanzar la verdadera maestría. Nos invita a descorrer el velo negro y transparente que nos mantiene ciegos a nuestra propia condición, y ese velo no es más que nuestro propio ego, el cual se ha ido alimentando de nuestros deseos, pasiones, emociones, influidos socialmente por el ámbito geográfico y cultural en el que habitamos. Es negro porque nos mantiene sumidos en la ignorancia; y es transparente porque nos tiende una trampa al hacernos creer que lo que vemos a través de él es VERDADERO.

La segunda virtud cardinal es la Fortaleza, la cual se pone de manifiesto al dominar nuestras emociones por medio de la prudencia, y la TEMPLANZA, que es la tercera virtud cardinal, se cultiva en la medida que la prudencia prevalece ante nuestros deseos y pasiones. Solo trabajando por medio de la voluntad en estas tres virtudes cardinales es que logramos ser Justos. Surge LA JUSTICIA como la cuarta virtud cardinal, producto de la prudencia, la fortaleza y la templanza. Solo así, podemos hacer contacto con lo esencialmente divino dentro de nosotros y entonces se manifiestan la FE, la ESPERANZA y la CARIDAD que son la tres virtudes teologales... Es entonces cuando se nos expresa LA VERDAD por revelación y no por especulación.

La única vía para conocer la verdad es sobrepasando nuestro condicionamiento biológico y cultural. Por lo tanto, LA VERDAD, no se puede explicar con palabras... NO puede ser profanada vinculándola al fenómeno... Tal vez por eso Jesús guardó silencio y Pilato no esperó respuesta...!



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