LA "PIEDRA CÚBICA EN PUNTA"


Francisco Ariza


Fig. 1

Este símbolo está vinculado con el grado de Maestro masón, mientras que la "piedra bruta" lo está con el Aprendiz y la "piedra cúbica" con el Compañero. La "piedra cúbica en punta" expresa la unión del cubo y de la pirámide entre las figuras sólidas, o bien del cuadrado y del triángulo entre las figuras planas o bidimensionales (figs. 1 y 2). Tradicionalmente, el cubo y el cuadrado están relacionados con la Tierra y la pirámide y el triángulo con el Cielo. Por tanto, la piedra cúbica en punta simboliza la unión de la Tierra y el Cielo, siendo por tanto un modelo de la Cosmogonía, y como tal ha de ser estudiado. 

Fig. 2

Desde el punto de vista del Hermetismo cristiano, presente en la Masonería, este símbolo también puede leerse como la unión de las cuatro virtudes cardinales (templanza, prudencia, fortaleza y justicia) referidas al cuadrado, y de las tres virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) referidas al triángulo

El mismo esquema simbólico podemos verlo en el Azufre alquímico (fig. 3), si bien en este el cuadrado es sustituido por una cruz, lo que da al conjunto de la figura un carácter “dinámico”, ya que el Azufre representa el principio activo, generador y operativo. Se trata de la energía centrífuga del espíritu que actúa del “interior” hacia el “exterior”, simbolizado por la individualidad humana, y concretamente por la psique, que al recibir esa “luz” y ese “fuego” interior y espiritual se regenera y transmuta en un estado superior de la conciencia, lo cual explica el proceso de transmutación de la "piedra bruta" en "piedra cúbica". Recordaremos, además, que en griego el término theion quiere decir por igual “azufre” y “divino”.

Fig. 3. Símbolo del Azufre

La “piedra cúbica en punta” trata pues del septenario (4 + 3 = 7), el cual es tomado en todas las tradiciones como el número cosmogónico por excelencia. Por eso mismo existe una vinculación entre la piedra cúbica en punta y la "piedra filosofal", la cual representa el acabamiento y perfección de la Gran Obra hermética, como nos recuerda René Guénon en su estudio "La tetraktys y el cuadrado de cuatro" (cap. XIV de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada), cuya figura está formada también por el triángulo y el cuadrado, aunque su simbolismo no se refiere tan solo al septenario (fig. 4).

Fig. 4

No olvidemos, además, que siete es el número necesario para que una Logia sea "justa y perfecta". Siete es también la “edad” del Maestro masón, si bien esa edad es susceptible de “crecer” en el sentido cualitativo del término, puesto que la llegada a ese grado abre a las posibilidades de realización espiritual “más allá” del estado individual, cuyo “perfeccionamiento” está representado por la piedra cúbica. En este sentido los llamados “Altos Grados”, o algunos de entre ellos, contendrían los elementos simbólicos y la doctrina iniciática necesaria para la realización de esas posibilidades contenidas en el grado de Maestro, completando así la obtención plena del estado central humano, que es en realidad lo que representa la verdadera Maestría masónica, siendo la piedra cúbica en punta el símbolo que la ejemplifica. 

No resulta pues extraño que en uno de esos Altos Grados, concretamente en el 14º, llamado “Gran Escocés de la Bóveda Sagrada”, se encuentre entre sus símbolos más destacados la piedra cúbica en punta decorada en sus cuatro lados con una serie de símbolos relacionados con la alquimia, la astrología, la ciencia de los números y de las letras, junto con la geometría y los principales útiles o herramientas que han permitido ir dando forma al templo exterior e interior: el compás, la escuadra, la regla, el nivel y la plomada. Asimismo, en una de las caras aparecen dos querubines a uno y otro lado del triángulo superior, querubines que evocan a los dos que protegían al Arca de la Alianza en el Templo de Salomón, cuya recuperación es de lo que trata en esencia este grado. Y todo ello “coronado” con la Estrella Flamígera conteniendo la letra “G” en su centro, que es la inicial de Dios en inglés (God), o de Geometría, que los antiguos masones identificaban con la Masonería. Recordemos que antiguamente la Estrella Flamígera era uno de los símbolos del Gran Arquitecto y del grado de Maestro. (Figs. 5-6-7).


Fig. 5. Símbolo del 14º, "Gran Escocés de la Bóveda Sagrada"

Fig. 6. Desplegamiento lineal de mismo símbolo.


Fig. 7. Desplegamiento en forma de cruz.

Por otro lado, en los antiguos documentos masónicos aparece un hacha sobre el vértice mismo de la piedra cúbica en punta, lo cual puede ser interpretado como un “jeroglífico del polo”, ya que el hacha, símbolo eminentemente axial, manifiesta la idea de un poder espiritual (fig. 8). A propósito de esto, René Guénon señala lo siguiente:

“En el caso que ahora nos ocupa, evidentemente ha de tratarse de una potencia espiritual; esto resulta de que el hacha está puesta en relación directa, no con el cubo, sino con la pirámide; y podrá recordarse aquí lo que hemos expuesto ya en otras ocasiones sobre la equivalencia del hacha con el vajra, que es también, ante todo, el signo de la potencia espiritual. Hay más: el hacha está situada, no en un punto cualquiera, sino, como hemos dicho, en el vértice de la pirámide, vértice que a menudo se considera como representación de la cúspide de una jerarquía espiritual o iniciática; esta posición parece indicar, pues, la más alta potencia espiritual en acción en el mundo, vale decir lo que todas las tradiciones designan como el ‘Polo’ (...) es decir, el único punto que permanece fijo e invariable en todas las revoluciones del mundo”.

Fig. 8. El hacha en la cúspide de la Piedra Cúbica en Punta.

Guénon también indica que el hacha podría ser el jeroglífico de la letra hebrea qâf, que es el de la Montaña sagrada polar,

"de la cual la pirámide es una imagen, y ambas están referidas al Eje del Mundo. Por tanto, la pirámide, que es esencialmente una imagen de ésta, lleva, pues, así, por la letra o por el hacha que la sustituye, su propia designación de tal, como para no dejar subsistir duda alguna sobre la significación que conviene reconocerle tradicionalmente". [1]

Estas palabras de Guénon nos permiten ver en el hacha un símbolo del “rayo espiritual” considerado como un eje vertical que penetra en el ser humano iluminándolo interiormente. Asimismo, podríamos interpretar dichas palabras en el sentido de asimilar la piedra cúbica en punta con el cuerpo humano, estando la cabeza en relación con la pirámide (o triángulo) y el resto del cuerpo con el cubo (o el cuadrado). En este sentido, el hacha tocaría la parte más elevada del cuerpo, es decir la “coronilla”, donde se encuentra el séptimo chakra, el Brahmarandhra, que es la equivalente al “ojo del domo” en el simbolismo constructivo El hacha, en la cúspide de la pirámide, o de la cabeza, estaría provocando la apertura de dicho chakra y en consecuencia la "liberación" del espíritu de ese mismo ser de todos los condicionamientos propios de la individualidad. Si bien Guénon no menciona esa relación entre el hacha y la apertura del séptimo chakra en el artículo citado, sí la sugiere en otros capítulos de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, por ejemplo cuando habla de que el séptimo chakra es el

"punto de contacto del individuo con el 'séptimo rayo' del sol espiritual, punto cuya 'localización' según las correspondencias orgánicas [sutiles] se encuentra en la coronilla, y que se figura también por la abertura superior del athanor hermético".

Y en relación con esto añade lo siguiente en nota a pie de página:

"El 'tercer nacimiento' podría ser considerado, empleando la terminología alquímica, como una 'sublimación' ".[2]

La piedra cúbica en punta expresaría pues la culminación del proceso iniciático en relación con la Gran Obra de la cosmogonía, o lo que es lo mismo la culminación de lo que antiguamente se llamaban los "Misterios Menores" (los del hombre y los del cosmos), pero con la perspectiva abierta hacia el conocimiento de los Misterios Mayores de la metafísica, que es, en definitiva, lo que transmite la enseñanza contenida en los más Altos Grados de la Masonería Escocesa y de la Masonería del Royal Arch inglés.[3] 




[1] "Un Jeroglífico del Polo", cap. XV de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada.

[2] Ibid., cap. XXXIII, “La Caverna y el Huevo del Mundo”. También el cap. XLI, "La Puerta Estrecha". 

[3] Ibid. Sobre la Masonería del Royal Arch ver ibid., capítulo XXXIX, "El Simbolismo de la Cúpula", y XLIII, "La Piedra Angular".

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