SECRETARIO ÍNTIMO. CONSIDERACIONES SOBRE EL TERCER GRADO INEFABLE DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO. Jo Agnós Adelfós



SECRETARIO ÍNTIMO 

CONSIDERACIONES SOBRE EL TERCER GRADO INEFABLE 

DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO

Jo Agnós Adelfós


וַיֵּצֵ֤א חִירָם֙ מִצֹּ֔ר לִרְאוֹת֙ אֶת־הֶ֣עָרִ֔ים אֲשֶׁ֥ר נָתַן־ל֖וֹ שְׁלֹמֹ֑ה וְלֹ֥א יָשְׁר֖וּ בְּעֵינָֽיו׃

וַיֹּ֕אמֶר מָ֚ה הֶעָרִ֣ים הָאֵ֔לֶּה אֲשֶׁר־נָתַ֥תָּה לִּ֖י אָחִ֑י וַיִּקְרָ֤א לָהֶם֙ אֶ֣רֶץ כָּב֔וּל עַ֖ד הַיּ֥וֹם הַזֶּֽה׃

מלכים  (א) - ט: יב־יג

 

Way’yetzé Jirám mitz’tzór lir’ót et-hearím ashér natan-ló Shelomóh, We’ló yasherú be’eináw.

Way’yómer mah hearím haél’leh asher-natat’táh li ají, Way’yiqrá lahém éretz Kavúl ad hay’yóm haz’zéh.

Malkhím (a) : t: yv-yg


Y salió Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le contentaron.

Y dijo: ¿Qué ciudades son estas que me has dado, hermano? Y púsoles por nombre, la tierra de Cabul, hasta hoy.

1 Reyes - 9:12-13


הֵן־אֱ֭מֶת חָפַ֣צְתָּ בַטֻּח֑וֹת וּ֝בְסָתֻ֗ם חָכְמָ֥ה תוֹדִיעֵֽנִי׃

תהילים - נא:


hen-emet jafátzta vat’tujót u’vesatúm jokhmáh todiéni.

Tehilím - na:w


He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Salmos - 51:6


1.- PRELIMINARES SOBRE EL “SECRETO”

En las presentes consideraciones esbozamos algunos elementos en torno al 3er grado Inefable: “SECRETARIO ÍNTIMO/MAESTRO POR CURIOSIDAD” del R.’.E.’.A.’.A.’.

A propósito de la inefabilidad y del secreto sugerido a través de los títulos de este grado, recordando viejas expresiones de indignación y consecuentes delaciones de perjurio, que aunque pocas en número, han tenido por objeto al autor, debido a la publicación de trabajos anteriores, que, como el presente, exponen algunas disertaciones sobre el simbolismo masónico. Consideraba uno de aquellos acusadores que se habían violado juramentos prestados a favor de la no revelación del “Secreto Iniciático”.

A este respecto, hemos de decir que las consideraciones contenidas en el texto que nos ocupa, así como cualesquiera que se hayan dado a conocer en el pasado y, las que, A L.’.G.’.D.’.G.’.A.’.D.’.U.’., sean expuestas en el futuro, han de tomarse por lo que son, especulaciones, disertaciones, reflexiones y nada más, siendo imperioso recordar que el mal entendido “Secreto Iniciático” no obedece a un simple convencionalismo de tipo gregario, sino que dicho secreto se basta a sí mismo, poseyendo en su seno su propio sentido y razón de ser, es decir, es inefable y secreto “per se” (por sí mismo) y no “per alterum” (por otro o a través de otro).

Es así como el “SECRETO INICIÁTICO”, —valga resaltar el adjetivo “Iniciático”, pues el secreto que observamos no es equiparable a ningún otro tipo de secreto, vr gt., empresarial, político, científico, entre otros, confusión común que trae aparejada la creencia de que la simple exposición escrita de algunas reflexiones inherentes da al traste con el juramento prestado—, no es “alguna cosa” susceptible de ser leída o percibida por los sentidos, como si se tratase de un “dato”, “información”, “contraseña” o algún fenómeno ordinario, propio del mundo profano, sino que, todo lo contrario, se trata de “un algo” que debe ser “realizado”, a saber, debe ser “llevado a cabo”, en otras palabras “perfeccionado y consumado”, términos todos estos, aludidos en distintas escalas de la serie inefable o de perfección.

Esta circunstancia se evidencia de la propia etimología del término “SECRETO”, que será dada a conocer en adelante, debido precisamente a la naturaleza de las designaciones propias de este grado. Pero antes de continuar con este punto del secreto iniciático, damos inicio con un primer elemento de los que realmente llevan a la realización de dicho secreto: “LA CURIOSIDAD”.


2.- SOBRE LOS TÍTULOS: “M.’. POR CURIOSIDAD/ SCR.’. ÍNTIMO”

Teniendo en cuenta el título alterno del grado que nos ocupa: “MAESTRO POR CURIOSIDAD”; ¿De qué naturaleza ha de ser tal “CURIOSIDAD” para ser capaz de llevarnos a la realización espiritual? La curiosidad, tal como la conocemos de ordinario, entendida como el deseo de saber algo: ¿Realmente es capaz de propiciar estados superiores?

Todo deseo implica una carencia, un vacío.

Visto de esta manera, o bien la curiosidad ha de ser otra cosa que el simple deseo de saber —quizá sea más bien “el cuidado extremo”, según el latín; o quizá, “el hacer muchas cosas, el amor al saber y el asombro”, según el griego antiguo; también, “buscar, discernir y ver”, según el hebreo bíblico—, o bien, “eso” que se desea saber, ese “algo” a lo que la curiosidad propende, debe pertenecer a una escala tal que no nos sería posible alcanzarlo mediante la frívola y voluble inquietud de la curiosidad, tal como la entendemos, y eso es lo que nos revela la leyenda del presente grado, pues debe tratarse de que aquel vacío y carencia, sea capaz de propiciar un nivel de alerta y atención, que nos lleve, como a יהובן (Yahuben - “Johaben” - Lit. “El es hijo de Yah”), en primer lugar, a mirar allí donde otros no, para percatarnos de aquello que hasta los más talentosos “Guardianes” pasan por alto, y en segundo lugar, a actuar conforme a la “profundidad de nuestra carencia” (como los 3 triángulos descendentes de la Joya), para aproximarnos a los más velados umbrales.

Atendiendo a la categoría a que pertenece este grado, de qué tipo o en qué dimensión ha de operar la mencionada curiosidad para ser capaz de “PERFECCIONAR” o de “INEFABILIZAR”, teniendo en cuenta que este grado es el tercero de los grados de perfección o grados inefables.

“Inefabilizar” es un verbo inexistente en el español, en un contexto más riguroso quizá lo correcto sea expresar: “hacer que algo sea inefable”, es decir, actuar de manera que sea posible una transformación tal, que sea capaz de sublimar algo ordinario y cotidiano. Y es que sólo de esta manera es posible encarnar efectivamente el otro título de este grado: “SECRETARIO ÍNTIMO”.

Más allá de la condición de “FUNCIONARIO ADMINISTRATIVO”, que es el modo en que solemos catalogar al secretario en la modernidad, la etimología de “SECRETARIO” proviene del latín “SECRETUS ARIUS” (secreto ario). “SECRETO” a su vez proviene del latín “SE CERNO” (discernir por sí mismo). “ARIO” por su parte, en una primera instancia, según la etimología oficial y académica, es un sufijo que denota “un agente de uso”, es decir, aquel que es capaz de disponer del sustantivo de que se trate, de allí que el secretario (secretus-arius) es el que tiene el secreto a su disposición y uso, en otras palabras el agente que discierne por “sí mismo”.

En una segunda instancia, y aquí nos alejamos de la etimología oficial y académica, “ARIO” proviene del sánscrito “ARYA” (noble), pero no hablamos de la nobleza temporal otorgada por las circunstancias del primer nacimiento, el terrestre, sino de una nobleza que provendría de un segundo nacimiento, que engendrará al “DVIJA”, es decir, el que habiendo nacido de su madre en una primera ocasión, ulteriormente procede a nacer del conocimiento sagrado:

“ἀπεκρίθη Ἰησοῦς καὶ εἶπεν αὐτῷ ἀμὴν ἀμὴν λέγω σοι ἐὰν μή τις γεννηθῇ ἄνωθεν οὐ δύναται ἰδεῖν τὴν βασιλείαν τοῦ θεοῦ.”

Ἰωάννης, γ’:γ’

“Respondió Jesús y le dijo: amén, amén, te digo que si uno no llega a ser (nace) de nuevo no puede ver el reino de Dios.” Juan, 3:3.

El adjetivo “ÍNTIMO”, segunda parte del título, proveniente del latín “INTIMUS” (más interior y central), también nos recuerda, fonéticamente, a la expresión del griego antiguo:ἐν θυμῷ” (en thymó), que vendría a significar: “en el Timo” (como referencia a un órgano muy importante de nuestra fisiología), así como “en el corazón, espíritu, alma” y, más concordante aún, “en la curiosidad, en el impulso del ánimo”.

Podemos ver que “lo íntimo” subyace y tiene una posición bien precisa, de allí que las 3 herramientas empleadas para los trabajos sean “EL PICO, LA PALANCA Y LA MANDARRIA”, las cuales evidencian una transposición del mallete y el cincel, pero en una escala donde se exige mayor contundencia y peso, pues tiene lugar una bilocación del mallete para manifestarse, a mayor escala,  en el pico y en la mandarria; mientras el cincel, herramienta de mayor precisión, necesitando siempre un punto de apoyo, asciende a la escala de la palanca.

Se trata pues del aprovechamiento del metal bajo distintas aleaciones y formas para penetrar, profundizar, surcar la tierra, sembrar, movilizar pesos y pulverizar obstáculos. En todos estos casos queda claro que el trabajo implica la doblegación de la materia bruta, piedra, roca, suelo, a través del empleo de la fuerza, no solo de forma bruta sino también inteligente. La inteligencia radica en que las mencionadas herramientas están diseñadas de tal manera, que su propio forma y peso es suficiente para ser concomitante con el impulso inicial dado por el obrero para sumarse a sus fuerzas y facilitar su labor, pues sin el peso propio de la mandarria y la terminación en punta del pico, no sería posible lograr el cometido para el cual están destinadas estas herramientas.

La curiosidad, ese impulso del ánimo y peso originario, que llega a convertirse, finalmente, en una inmensa ayuda.

Dicho lo anterior, hay que discernir: ¿qué representa el acero en nosotros?;  ¿en qué consiste esa mezcla de hierro y carbón mineral?; ¿a partir de dónde las aprovechamos para diseñar el pico, la palanca y la mandarria? Quizá las correspondencias herméticas del metal y mineral mencionado nos ayuden a vislumbrar la cantera. Lo cierto es que dichas herramientas son las que han de servir para dar cumplimiento a la instrucción de: “penetrar las causas de las miserias”.


3.- SOBRE LAS 3 MISERIAS

El tiempo de búsqueda del cadáver del Maestro Arquitecto, Hiram Abíff y sus funerales produjo un período de suspensión de los trabajos que ocasionó tres miserias:

       Ruina de las ciudades.

       Esterilidad de las tierras.

       Habitantes groseros e ignorantes.

La concentración en la “búsqueda del cadáver y celebración del funeral”, y la consecuente suspensión de los trabajos, dan muestra de que el polo Sacerdotal por sí mismo, sin el polo Real en constante actividad, puede incurrir en el descuido de las acciones necesarias para el perfeccionamiento y/o culminación de la obra. De allí las importantes y constantes referencias en la tradición a personajes de suma importancia, y de gran misterio,  en donde se conjugan el Sacerdote y el Rey, Melkitzedek, por ejemplo.

Estas miserias sólo pudieron ser detectadas gracias al carácter de “INCÓGNITO” y de “RETROGRADACIÓN” en el trayecto realizado por el Rey de Tiro, Hiram II, homónimo del maestro arquitecto. Vale destacar que, tanto el Maestro Arquitecto como el Rey, tienen un mismo origen, provienen ambos de la fuente de la materia prima y la mano de obra empleada para la construcción del Templo, comparten además un mismo nombre, de origen Fenicio y Caldeo.

El referido trayecto del Rey de Tiro tiene lugar al regreso de los funerales, y en este movimiento de retorno, se desvía de su camino y logra observar las miserias ya indicadas.

Esta observancia solo es posible, en primer lugar, por su condición incógnita, lo que implica un centro soberano de consciencia (Rey de la fuente de materia prima y mano de obra), que no se muestra, no aparece, no se evidencia, ni se manifiesta, aún así “está allí”. En segundo lugar, esta observación sólo es posible gracias a la retrogradación indicada, realizada por el Rey Hiram II, lo que implica un movimiento que se desvía hacia adentro, hacia el centro, como el movimiento que tiene lugar en el trazo de la letra “G”, que se realiza en sentido “Polar”, recorriendo 3 cuadrantes de la circunferencia, para luego dirigirse hacia el centro, justo antes de culminar el cuarto y último cuadrante. Solo desde ese punto es posible mirar las miserias del pueblo.

3.1.- Primera Miseria: las ruinas de las Ciudades 

Teniendo en cuenta que Jerusalén es la “Ciudad Santa", toda ciudad ha de propender a ese modelo, recordemos igualmente a Uruk, la de colosales murallas, cuna de Gilgamesh y Enkidu, o a Ur de los Caldeos, cuna de Abraham. Es decir, la ciudad, tradicionalmente es la manifestación de los estados superiores y el punto de contacto con esos estados. Como cuerpo y estructura cierta, la ciudad ha de estar fortificada y vigilante, en guardia ante toda indiscreción; de allí que las ciudades, a diferencia de las aldeas, están rodeadas y fortificadas con muros y centinelas. Como organismo político y social, ha de estar organizada de una manera jerárquica determinada, que emule el orden universal o Cosmos.

Así pues, todo ciudadano tiene su centro vital en la ciudad, pues el lugar donde se manifiestan sus negocios e intereses es la ciudad, de allí que la ciudad, simbólicamente, es la manifestación de lo que en esencia pertenece a un orden superior.

En hebreo, el sustantivo “ciudad” está expresado en el término עִיר (Ir) que también significa “borrico", y además está expresado en el término קִרְיָה (Qiryáh) que es "ciudad pequeña”, y que junto al término anterior, comparte raíz con los verbos לִקְרוֹת (Liqrót) - “suceder, ocurrir” y  לְהִיקָּרוֹת (Lehiq’qarót) - “encontrarse y toparse con”.

Dicho esto, la ciudad es, además de un lugar de encuentro, ese borrico sobre el cual entra Jesús como símbolo de victoria espiritual, del vencimiento del devenir, la ascendencia y triunfo sobre lo que ocurre, sobre la brutalidad de lo mecánico, el “Sol Invictus” imperante sobre los sucesos que tanto abruman y definen la vida del hombre ordinario.

La ruina de las ciudades implica pues un descuido del centro, una desatención de las estructuras que fortifican y ponen a cubierto, lo que hace imposible el resguardo de lo sagrado, y por ende una desconexión con lo superior.

3.2.- Segunda Miseria: La Esterilidad de las Tierras

Toda tierra está llamada a ser sembrada, ha de ser receptora de la semilla para la fructificación y el desarrollo de la vegetación, necesaria para los alimentos y demás materiales, que Salomón se compromete a entregar a Hiram II (trigo, vino, aceite, cebada, miel). Sin el trabajo apropiado, no es posible cumplir con esta contraprestación.

Toda semilla es un “Principio”: en griego antiguo “σπέρμα” (Sperma) - “semilla, raíz, origen, causa, vástago”; siendo también un “ἀρχή” (Arkhé) - “principio, potencia celeste, reino, poder, dignidad”; representado igualmente en el “λόγος σπέρματος” (Lógos Spérmatos) - “Verbo del principio”, al que alude el Evangelio de San Juan en su primer versículo: “ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος…” (En Arkhé en ho Lógos) - “En el principio era el verbo…”.

La simiente es la manifestación del Principio Divino, pues es un condensador que contiene la vida, en ella se encuentra el pasado del vegetal que tuvo lugar, pero también contiene al futuro ser engendrador de más semillas y frutos, lo que será posible con la proporción adecuada de tierra y agua. De allí que esté claramente señalada en el inicio del Génesis y del propio Evangelio de San Juan. No es extraño que ambos inicien:  “ἐν ἀρχῇ …”  (En Arkhé) - “En el principio…”, que se traduce igualmente por “en la semilla”.

La dignidad de “Ruth, la Moabita” viene dada, al igual que Johaben, por su virtud y Fidelidad, pero también por su participación en el trabajo de la tierra, ya no en la siembra, sino en la recolección y multiplicación de las simientes. Trabajo este que evidencia una labor previa de siembra por parte del Señor de aquellas tierras.

La esterilidad de la tierra puede venir dada por una condición intrínseca de la tierra misma, pues hay tierras que no son aptas para el trabajo, por exceso de salinidad o carencia de minerales, entre otras causas. También puede darse la esterilidad por el abandono de parte del agricultor, lo que hace que crezca la maleza que roba la potencia y las fuerzas de la tierra, desplegando su poder fecundador en una vegetación inútil. Este abandono implica también que la tierra se endurezca y no sea apta para recibir la simiente en su seno, lo que hace imposible la siembra. El primer caso, el de la tierra no apta, es el equivalente a la falta de cualificación por parte de quien, entregado al mundo profano, no siente el llamado para el trabajo en el campo de la siembra y multiplicación de las simientes espirituales. En el segundo caso, el de la tierra abandonada, se trata de quien ha sido convocado, y habiendo acudido, descuida luego el trabajo, suspendiendo la labor, por detenerse demasiado tiempo en la búsqueda del cadáver de Hiram Abiff y en sus funerales.

Aprendamos de Ruth, que no se ocupa demasiado tiempo en el recuerdo de su pueblo, de su tierra, de la casa de su padre y de su madre, así como del funeral de su esposo muerto, uno de los hijos de Nohemí, precisamente, sino que se aboca a “espigar en el campo en pos de los segadores”.

3.3.- Tercera Miseria: Habitantes Groseros e Ignorantes

En atención al condicionamiento de la ignorancia, lo primero es tomar consciencia que no se trata aquí de un  saber libresco, ni de ningún tipo de aquellos que la ilustración ha propiciado, no se trata de un saber cultural, académico o científico. Hemos dicho con anterioridad que el objetivo esencial del grado es el de “PENETRAR LAS CAUSAS DE LAS MISERIAS”.

Hemos visto que una ciudad en ruinas es un centro que ha perdido su condición de tal, pasando a ser una periferia sin punto de apoyo, porque ni siquiera es consciente de la existencia o ubicación del centro. Entonces el “Habitante Ignorante” de una tal ciudad es precisamente un desconocedor de las causas de su propia ignorancia, como Edipo Rey, culpable de un crimen que desconoce; paradójicamente, ignorante de su propia ignorancia, y más paradójico aún, siendo que el conocimiento habría de ser para él la causa de su ceguera autoinfligida, un conocimiento que no proyecta al trágico Edipo hacia la luz sino hacia las tinieblas de la interioridad, a partir del cual se hace verdaderamente consciente de su origen.

Aquí pasa lo mismo que con el secreto, no se trata de “un algo", de un "Quantum” que no se sabe o que se desconoce, sino que se trata del “no saber" en “sí mismo”, es decir, un no saber “per sé", que da lugar la miseria de la ignorancia en sentido ontológico. Todos los demás desconocimientos, toda la miríada de no saberes e ignorancias tan balbuceadas en la modernidad, no son otra cosa que reflejos y proyecciones de esta ignorancia fundamental.

Pasa con este conocimiento que no se posee, como aquella pregunta que, según el Chandogya Upanishad, hace el padre de Svetaketu a su hijo, quien durante 12 años aprendió la totalidad de los Vedas, pero que aún así estaba pleno de la ignorancia apuntada aquí. Dijo el padre a su letrado hijo Svetaketu:

“—Svetaketu, hijo mío, tú que estás tan pagado de tu ciencia y tan lleno de censuras, ¿has buscado el conocimiento por el cual oímos lo inaudible, y por el cual percibimos lo que no puede percibirse y sabemos lo que no puede saberse?

—¿Cuál es este conocimiento, padre mío? —preguntó Svetaketu.

Su padre respondió: —Como conociendo un terrón de arcilla se conoce todo lo que está hecho de arcilla, pues la diferencia es sólo en el nombre, pero la verdad es que todo es arcilla, así, hijo mío, es el conocimiento que, una vez adquirido, nos hace saberlo todo."

En cuanto a la condición de “GROSEROS”, del latín “grossus” - “grueso, tosco, áspero”, como la tierra estéril, precisamente desconectada de la simiente, de los principios, amén del desconocimiento de las causas que nos arroja a la periferia, somos caídos, precipitados desde la “fina” vertical, desde lo que es “Orthodoxo”, del griego antiguo ὀρθόδοξος” (Orthódoxos) - “Recta gloria, recto honor, recta opinión”, de donde se deriva igualmente la tan debatida y mal entendida “Regularidad”, que no es un aspecto de orden administrativo profano, por pertenencia a tal o cual Gran Cuerpo, siendo que la verdadera Ortodoxia y Regularidad obedece precisamente a todos los elementos que hemos venido tratando; se trata de la cualificación, recepción y trabajo consecuente, para “penetrar las causas de las miserias del pueblo”, y no ser así, proyectados hacia la verdadera “Irregularidad”, a saber, hacia la heterodoxia horizontal, estéril y grosera de una tierra no aprovechada, no apta y/o abandonada.

 

4.- VER, MIRAR y PRESENCIAR

Ver, mirar y presenciar, son tres estados de la consciencia, escalables desde la percepción ordinaria y sensorial, hacia un saber deliberado y consciente; esto se observa a lo largo de la leyenda, pues los Guardias de Salomón, tan solo “ven”; pero Hiram II, Rey de Tiro, logra “mirar” las miserias del pueblo; luego, Johaben se aplica a “mirar” las causas de esas miserias, lo que le da la posibilidad de “presenciar el nuevo pacto”, y ser designado: “SECRETUS ARIUS IN-TIMO”.

La vista superficial de los Guardias de Salomón, los lleva a pasar desapercibido aquello que ocurre tras bastidores, se limitan a “vigilar” el objeto de su oficio (solo ven a Salomón), y es por ello que tan solo ven la actitud receptiva del Rey de Israel. A pesar de que Hiram II, Rey de Tiro, pasa a través de ellos de manera intempestiva y airada, ni por un momento se percatan de su estado iracundo y disposición para un conflicto, se quedan con la receptividad amistosa de Salomón y abandonan su vigilancia, con lo que incluso ni siquiera logran ver a Johaben, quien ejercía su propia vigilancia en la antesala. Los guardias tienen una percepción ordinaria y superficial del fenómeno, lo que los lleva a ver tan solo una fracción, no la totalidad de lo real.

La primera manifestación de la “mirada”, da cuenta de las miserias del pueblo, una primera mirada, que no da por sentado nada, sino que por el contrario es ejercida desde una posición “incógnita y hacia adentro”, realizada por Hiram II, Rey de Tiro sobre las ciudades en ruinas, una  mirada oblicua y soberana que logra precisar la condición de las 3 miserias arriba referidas. A partir de este punto se da inicio al intento de restauración y rectificación. De no haber tenido lugar esta mirada, la decadencia habría continuado.

La segunda mirada es esa que llega al conocimiento de “las causas de las miserias”, proyectada desde el umbral y la antesala de la Sala de Audiencias de los MM.’., desde la periferia al centro, considerando la forma circular del recinto, que es la mirada realizada por Johaben.

Johaben - (“Él es hijo de Yah")- es el que logra percatarse, en primer lugar, del SEMBLANTE DEL PODEROSO REY, logra ver la ira, sin ser afectado por ella, pues su actitud es de expectación y alerta; JOHABEN, EL AMIGO FIEL DE LA SABIDURÍA, otro de los títulos que se le otorgan, es quien testimonia las causas de las miserias, pues se da cuenta del conflicto y la reclamación del soberano de Tiro hacia el soberano de Israel; uno iracundo y el otro misericorde, dos soberanos, como las dos luminarias enfrentadas en los signos del verano, y sus opuestos en los signos del invierno, verbi gracia, el “Saturno de tierra” (Capricornio) para la Luna y el “Saturno-Urano de aire” (Acuario) para el Sol, siendo estos puntos donde, fisiológicamente, entran en juego el “TIMO” y el “CORAZÓN”, respectivamente, concordancias orgánicas del “SECRETARIO IN-TIMO”.


5.- SOBRE LAS HORAS DE TRABAJO

Las horas de trabajo son una herramienta simbólica que da cuenta de la dimensión a la que pertenecen los eventos del grado, los cuales, más allá del orden mítico, literario o representativo, pertenecen al orden Cósmico y cíclico, cuyo mapa sin igual es el Zodíaco.

Es aquí donde las horas de trabajo resultan de gran elocuencia, pues vale destacar que este grado, en conjunto con los once siguientes, pertenecientes a los grados inefables, se suelen vincular con los doce SIGNOS del ZODIACO, haciéndose referencia, muchas veces, que este 6to grado corresponde al signo de “Virgo”, por ser este el sexto signo del Zodíaco, signo “Mutable-Sattwa” de tierra. Se trata del discernimiento de las miserias por parte de Hiram II, Rey de Tiro, en la observancia de las ciudades en ruina, y el discernimiento de las causas de esas miserias, por la mirada de Johaben, al percatarse de lo indicado con anterioridad.

Aún así, podríamos igualmente vincularlo con el primer signo, el de “Aries”, signo “Cardinal-Rajas” de fuego, si tomamos en cuenta que la “Ira” (Hiram II, Rey de Tiro) es una fuerza inmensa, que bien dirigida, sostenida y regulada por la Sabiduría (Salomón, Rey de Israel), puede lograr resultados trascendentes, como lo es la “RE-NOVACIÓN” de la Alianza.

En este contexto, vale destacar que, según diversas fuentes, las horas de trabajo varían, siendo que a pesar de la diversidad y la aparente incongruencia entre unas y otras, todas ellas tienen una estructura simbólica que es perfectamente congruente con el grado.

Los tres triángulos entrelazados conforman la estrella de 9 brazos

En una primera instancia, hablamos de una correspondencia ordinal, cardinal y zodiacal; así pues, según algunas fuentes, siendo la hora de labor en este grado desde la hora tercera (3ra) hasta la sexta (6ta), atendiendo a la correspondencia ordinal, se trata del segundo cuadrante del círculo del Zodíaco, el correspondiente al Verano, que va desde Géminis (3er signo-Mutable-Sattwa de aire) hasta Virgo (6to signo-Mutable-Sattwa de tierra), a saber, del Mercurio aéreo (regente de Géminis) al Mercurio terrestre (regente de Virgo), desde el primer punto de transformación (Mutabilidad-Géminis) de la Primavera, como preámbulo del Verano, fase de mayor esplendor de la vida, hasta el segundo punto de transformación (Mutabilidad-Virgo) en el Verano mismo, como preámbulo del Otoño, que es la fase de caída, desprendimiento, muerte y decadencia de esa misma vida; y en medio de esos dos extremos mercuriales están precisamente Cáncer (Cardinal-Rajas de agua) y Leo (Fijo-Tamas de fuego), domicilios de las dos luminarias (la Luna y el Sol, en su orden). Es decir, es en medio de los dos extremos mercuriales (el nocturno y el diurno) que están los soberanos (luminarias) confrontados, uno activo y cardinal, el otro receptivo y fijo; paradójicamente, es el lunar el activo, como suele ocurrir de ordinario en las dinámicas domésticas, mientras el solar es el pasivo, trasposición interesante a las luces del simbolismo especular.

Según la correspondencia cardinal, el sistema tradicional Romano-Litúrgico establece que la hora tercera se corresponde, en el día, con las 9 hrs, mientras que la hora sexta se corresponde con las 12 hrs; se trata aquí, en contraste con lo anterior, del cuarto cuadrante del círculo del Zodíaco, el correspondiente al Invierno, que va desde Sagitario (9no signo-Mutable-Sattwa de fuego) hasta Piscis (12vo signo-Mutable-Sattwa de agua), en medio de los cuales están Capricornio y Acuario, domicilios de los dos Saturnos, el de tierra y el de aire en su orden, los límites de la manifestación grosera y de la manifestación sutil. Esta oposición de los 4 signos, es la oposición de los dos soberanos respecto del capitán y teniente de guardia respectivamente. Las horas de trabajo nos hacen evidentes desde qué punto es que observa JOHABEN, y a partir de qué punto tiene lugar el conflicto, las causas de las miserias.

En otros rituales se establece como hora de trabajo “de 7 a 12 de la noche”, lo que tiene una doble correspondencia. En cuanto a la correspondencia de tipo cardinal, se alude al rango de signos que van desde Libra (7mo signo del Zodíaco) hasta Piscis (12vo signo del Zodíaco), que es el rango ocupado por el Otoño y el Invierno, períodos donde el trabajo fructificador de la naturaleza está en suspenso, pues si el Otoño es la muerte, el Invierno es el período fúnebre, propio de las exequias de Hiram.

En cuanto a la correspondencia de tipo zodiacal, considerando que el “Solsticio de Verano” es el medio día del año y el “Solsticio de Invierno” es su media noche, entonces, el período que va desde las 7 de la noche hasta las 12 de la noche, es aquel que va desde el signo de Libra hasta el final del signo de Sagitario y la entrada en Capricornio, que es cuando tiene lugar el “Solsticio de Invierno” (media noche del año), siendo este período del Otoño el de la muerte de Hiram propiamente, el de los 3 compañeros de la Tradición.

En un tercer grupo de rituales se establece que las horas de trabajo van  “desde la hora séptima a la nona”. En este tercer caso, si partimos de la correspondencia ordinal, se corresponde con el rango zodiacal que va desde el signo de Libra (7mo signo del Zodíaco) al signo de Sagitario (9no signo del Zodíaco), y nos encontramos con la misma circunstancia señalada en el párrafo anterior, respecto del ciclo del Otoño, como período de los Compañeros y de la muerte de Hiram Abiff.

Por otra parte, si partimos de la correspondencia zodiacal, la hora séptima, según el sistema tradicional Romano-Litúrgico, se corresponde con la 1 p.m., y la hora nona con las 3 pm., por lo que, si el “Solsticio de Verano” es el medio día del año, este último rango se corresponde con el pequeño fragmento que va, luego del medio día del año (entrada del Sol en Cáncer) hasta la media tarde, que es precisamente el corazón del signo de Leo. Este rango “Cáncer-Leo”, es precisamente el de los domicilios de las dos luminarias, referidos a los dos monarcas que nos ocupan, que es donde tiene lugar el conflicto, y que se vincula con la joya del grado, tal como se verá en adelante.


6.- EL CORAZÓN DE LA TETRAKTYS: EMBLEMAS DEL GRADO

Los emblemas del grado vienen dados por cuatro triángulos: uno principal de gran tamaño y tres que se vinculan en su interior. Los tres vinculados en el interior suelen aparecer sin el triángulo mayor que los abarca, de manera que tan solo se observan tres triángulos unidos por el vértice superior sin ningún tipo de enmarque espacial, como si se tratase de diseccionar la Tetraktys Pitagórica, exponiendo tan solo su corazón.

En otros casos aparecen conectados de la misma forma pero en el interior de otro triángulo de mayor tamaño. En este último caso, estos tres triángulos en los distintos puntos de unión de sus vértices, tanto respecto de ellos, como respecto del triángulo mayor, forman en conjunto a la Tetraktys Pitagórica.

El conjunto de los nueve triángulos conforman el décimo, la Tetraktys

Y es que estos tres triángulos, lo que hemos llamado como el corazón del símbolo pitagórico, son los únicos que tienen un sentido descendente, pues sus vértices superiores están claramente en dirección al Nadir, mientras que los otros seis triángulos —pues en total son 9 triángulos contenidos en el interior del principal— tienen un sentido ascendente, ya que sus vértices superiores están precisamente en dirección al Cenit. En total son 6 triángulos que ascienden y 3 triángulos que bajan. Seis triángulos con sus 18 lados en total, y 3 triángulos con sus 9 lados en total, para una suma de 27 lados, que dan cuenta del número de luces que iluminan el recinto.

En el interior de estos triángulos aparecen ocasionalmente algunas grafías, ideogramas o escrituras paleo;  en otras ocasiones aparecen en su interior algunos signos planetarios, como suele ser Mercurio en el triángulo superior y las dos Luminarias en los inferiores; en una tercera ocasión aparece la representación de algunos sentidos, estando en el superior un ojo, mientras en los dos inferiores aparece un oído y una boca.

Las consideraciones a las que daría lugar este simbolismo serían diversas, pero la importancia radica en que, en todos estos casos, hay una representación fisiológica, cósmica y eidética, que alude a distintos estratos, niveles o centros de la consciencia, vinculada con el macro y el microcosmos, en donde estas fuerzas operan usualmente de forma caótica, pero que están llamadas al orden para trascender la inercia de las fuerzas mismas, a los fines de ir más allá del ciclo natural, superando así las miserias ampliamente desarrolladas con anterioridad.


El triple triángulo-planetario descendente, el corazón de la Tetraktys

Tanto si se trata de los ideogramas paleo, como del triple signo zodiacal-planetario (mercurio-sol-luna), como si se trata de la triple representación de los órganos (ojo, boca y oído), al estar cada uno de estos elementos en los 3 triángulos descendentes de la Tetraktys, se alude claramente a una interiorización, una profundización e inmersión en los estados inferiores (en dirección al Nadir), equivalente al descenso al inframundo, a los fines de penetrar las causas, rescatar la alianza, redimir el trabajo y los recursos, así como la renovación de la Gran Obra.

Y aquí es donde surge el “NUEVO PACTO DE ALIANZA” que habrá de celebrarse, y que reposa bajo dos espadas cruzadas, vinculadas además con la primera parte del signo de orden. Pues es aquí precisamente, en el plexo solar, donde reposa la joya, donde se genera el centro de la cruz, y, fisiológicamente, donde se encuentran las luminarias, los dos monarcas.


Cuadro de Logia del Secretario Íntimo

 

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