LA COLUMNA DE ARMONÍA EN LA MASONERÍA (Texto y Podcast)

Francisco Ariza


Logia masónica “Esperanza Coronada”, óleo de Ignaz Unterberger, 1782. 

1.- “Columna de Armonía” es una bella expresión masónica utilizada para referirse al momento en que la música irrumpe en los trabajos de la Logia, que no es solo un modelo del cosmos sino también del templo interior, que es el alma humana. Hemos de tener en cuenta, además, que la música es una de las Siete Artes Liberales, y por tanto no puede estar separada de ellas, las que, conformando un conjunto perfectamente interrelacionado, se constituye en el núcleo de los estudios que el masón debe desarrollar para asimilar las enseñanzas de su Orden en relación con el conocimiento de la Cosmogonía. A este propósito, podemos leer en el Asclepio hermético que:

“Saber de música no consiste sino en conocer la distribución ordenada del conjunto del universo y cuál es el plan divino por el que se asignó un lugar a cada cosa” (Asclepio 13).

Concretamente las Artes y Ciencias Liberales tienen una importancia capital en el grado de Compañero, que es el grado “constructivo” por excelencia, aunque en realidad ellas están presentes en todos los grados, y no solo en los tres primeros de Aprendiz, Compañero y Maestro, sino incluso en los Altos Grados, como es el caso del 30º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, llamado Caballero Kadosch.

De hecho, la estructura musical conforma una arquitectura de sonidos, pero su base es numérica como la arquitectura visible y tridimensional. La arquitectura del Cosmos está hecha de sonidos articulados por el número-idea, y se hace tangible a través de las formas geométricas. La música, arte vinculado al tiempo, se propaga por el espacio como el hálito divino relacionando a todas las cosas en un todo orgánico y vivo, siguiendo la escala septenaria por intervalos rítmicos en perfecta analogía con la Harmonia Mundi, o “Música de la Esferas”.

El hombre es capaz de reproducir esos ritmos, y de reconocer sus armonías internas, porque su alma es de naturaleza musical, como podemos leer en Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha, Módulo I, acápite “Música”, de Federico González y colaboradores:

“De naturaleza musical está hecha el alma humana y su inteligencia, ya que son ellas las que captan las sutiles relaciones entre las cosas; la maravillosa articulación que a todas las mantiene unidas, con sus matices, en un todo indivisible que se va revelando a medida que la unidad y la armonía se imponen a nuestro caos particular”.

Entonces la “Columna de Armonía” es el propio ser humano que ha reconocido que él es una nota dentro del Concierto universal, o Arquitectura cósmica. Así, desde el punto de vista iniciático, el valor terapéutico de la música corre paralelo al conocimiento de las armonías internas. Este es el sentido que la Masonería asigna a la “Columna de Armonía” durante los trabajos de Logia, incluidos los banquetes rituálicos, llamados significativamente "Logias de Mesa" [1].


Logia de Mesa, siglo XVIII.


La música masónica, en cuanto simbolismo sonoro, se constituye así en una parte más del rito, participando en la transmisión de la influencia espiritual, “percibida” también como un sonido intangible, una palabra, un mito evocador, que resuenan en nuestra memoria y que actúan de Fiat Lux iluminador sobre el conjunto de la individualidad humana, poniéndola en concordancia, es decir en armonía, con el Alma universal. En aquellas logias donde la música forma parte del rito la Columna de Armonía se constituye en un elemento activo de la psicodramatización vivida durante la iniciación en los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro. 


Monocordio divino. Robert Fludd, Utriusque Cosmi I. Oppenheim, 1617.


2.- “Columna de Armonía” evoca el monocordio divino tal como fue estudiado por Robert Fludd, quien como otros filósofos herméticos de la Edad Media y el Renacimiento recoge la herencia pitagórica al respecto. Como su nombre indica el monocordio está formado por una “única cuerda” situada sobre un mástil, conectando la parte alta con la parte baja del mismo, actuando así de intermediaria entre el mundo superior y el inferior. El mástil está dividido a su vez en distintas partes y con diferentes medidas para que la cuerda al ser pulsada pueda generar las consonancias musicales, así como sus tonos e intervalos, que son proporciones numéricas, obedeciendo al mismo patrón que las proporciones en la arquitectura. Se hace evidente la analogía del monocordio con el Eje del Mundo, motivo por el cual Robert Fludd, siguiendo a Pitágoras, hizo corresponder los intervalos sonoros, de distinta proporción entre sí, con cada uno de los sonidos emitidos por los planetas, el cielo estrellado y las jerarquías angélicas, hasta alcanzar el Cielo Empíreo, morada del Gran Arquitecto del Universo, como podemos observar en el grabado. A este respecto, en el primer capítulo de sus Escritos sobre Música, Robert Fludd señala lo siguiente:

“Así, pues, las proporciones conducen, sin duda, a la muy notable armonía mundana (léase Harmonia Mundi), proporciones por las que, operando la naturaleza de la luz primera en la materia intermedia, se consigue la concordancia indisoluble de todas las cosas y los oídos del intelecto son acariciados por una música inexplicable, pues el instrumento de esta melodía, esto es, la máquina del mundo, es como un monocordio cuya cuerda, por medio de la cual se logra el consenso de las partes, es la materia intermedia de todo el mundo. Hay en esta música un impulsor que es el alma del mundo, o luz esencial”.

________________________

[1] Masones, como Mozart, compusieron específicamente música destinada al ritual masónico. Tal es el caso de "La alegría masónica" (K. 471), o "Música para un Funeral Masónico" (K. 477-479a).


Si queréis recibir las novedades de este canal de Video Arte-Documental 

"La Memoria de Calíope", solo tenéis que suscribiros




Comentarios

Entradas populares de este blog

Simbolismo y Leyenda del Intendente de los Edificios o Maestro de Israel. Grado 8º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado

ASPECTOS SIMBÓLICOS DEL 'SIGNO DE SOCORRO'. Iacobus Eleazar

El "Signo de Socorro" del Maestro Masón